Desde aquí quiero comenzar una campaña, con todas aquellas personas que se animen, para recaudar “abrazos”, “sonrisas”, “buenos días”, y otros “actos amables” y desinteresados para unos pobres desgraciados.

Y les llamo desgraciados porque tienen la desgracia de no tener amigos, de no ser recibir saludos enviados desde el corazón, de no tener una charla afable y amable, de no ser admirados como modelo humano por sus ejemplos, o simplemente por no tener amigos de verdad y desinteresados.

Estos desgraciados no son otras personas que los miembros de consejos de las grandes y pequeñas promotoras inmobiliarias españolas, y mundiales, los cuales desgraciadamente creen que el dinero lo es todo, y que si el dinero no lo puede comprar es que no existe. Y tienen razón, si el dinero no lo puede comprar es porque es un bien no material que no se puede vender. Y estamos hablando del sentimiento de las personas, de esa actitud que podemos sentir ante ciertas personas.

Y en cambio vemos como personas como Jose Moreno, “el pelucas”, de profesión pocero, y residente de Fuenlabrada el que ha demostrado que con muy poco se puede ser muy rico. Jose Moreno es saludado por sus vecinos, recibe sinceras sonrisas, saludos de verdad, le estrechan la mano, no es una superestrella de la tele, ni siquiera es famoso, ni joven o atractivo, simplemente es una persona concienciada con los problemas de la juventud y que ve como sufrimos para tener un piso y poder hacer nuestras vidas.

Toda esta riqueza la ha conseguido “el pelucas” de forma desinteresada, y con trabajo y esfuerzo, mucho trabajo porque además de ser pocero gestiona una cooperativa que construye viviendas (en Fuenlabrada) a precios asequibles (entre 80.000,00 y 109.000,00 euros, siendo las viviendas que se venden a 100 metros de las que el “ha construido” hasta 5 veces más caras, y de materiales inferiores.

Jose Moreno es la persona más rica del mundo, y puede regalar mucha felicidad a todo el mundo, como esta haciendo.

En cambio desgraciados como Florentino Pérez y su ralea dan pena, porque no son capaces de repartir felicidad sino encapsulada en billetes o cheques, es pro eso que quiero montar una campaña para darles de forma desinteresada “buenos actos” a estos desgraciados.

¿Alguien se apunta?

Un saludo

Oskar

Pd: el Ojala el País Vasco también un pocero como este.